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PARTE 2 — Una grabación reveló que su desaparición fue planeada, pero las cuentas falsas, una denuncia y una firma imitada convirtieron a Renata en la principal sospechosa

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Renata y Abril fueron expulsadas del recinto bajo las miradas de cientos de asistentes.

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Antes de que las puertas se cerraran, Abril alcanzó a decir:

—No quiero que vuelva a ser mi papá.

Esa frase le devolvió a Renata la fuerza.

Esa misma noche encontró en internet a “Darío Montalvo”: director financiero de una constructora, esposo de Camila Noriega y padrastro de un joven llamado Sebastián.

No existía ningún registro público suyo anterior a cuatro años atrás.

A la mañana siguiente, una mujer esperó frente al taller de Renata.

Se llamaba Marisol Ponce y había trabajado en la administración de la cantera.

—Julián no quedó atrapado en el derrumbe —dijo, entregándole una memoria USB—. Salió por una puerta de mantenimiento veinte minutos antes.

En la memoria había listas de pagos, fotografías y un audio.

La voz de Julián se escuchaba con claridad:

—Cuando clausuren el lugar, yo ya tendré otro nombre. El seguro pagará y Renata cargará con las cuentas que faltan.

Renata sintió náuseas.

Marisol explicó que Julián había desviado el dinero destinado a reforzar los túneles. Cuando una auditoría comenzó a cercarlo, provocó una evacuación parcial, dejó sus pertenencias entre los escombros y huyó con documentos de un medio hermano fallecido años antes.

Su propia madre lo había ayudado.

Renata llevó todo a la fiscalía.

Pero al regresar al taller encontró sellos de clausura.

Una denuncia anónima la acusaba de utilizar telas inflamables en uniformes escolares. Además, sus cuentas bancarias estaban congeladas por movimientos relacionados con el seguro de vida de Julián.

Habían depositado dos millones de pesos a su nombre semanas después del derrumbe y luego los transfirieron a empresas fantasma.

Renata jamás había visto ese dinero.

Esa tarde, agentes ministeriales llegaron a su casa.

—Señora Salgado, existe una declaración firmada donde usted admite haber ayudado a su esposo a fingir su muerte.

—Esa firma no es mía.

—Un perito inicial dice lo contrario.

Abril se aferró a su cintura.

En ese momento, Renata recibió un mensaje de un número desconocido.

Era una fotografía de Julián entrando al edificio de la fiscalía.

Debajo aparecía una sola frase:

“Él declaró que tú planeaste todo.”

Los agentes le colocaron las esposas frente a su hija.

Y mientras se la llevaban, una trabajadora social anunció que Abril no podría quedarse sola y sería enviada temporalmente con su abuela paterna: la misma mujer que había ayudado a Julián a desaparecer.

Disclaimer : This content may be created by AI for entertainment purposes. Any resemblance to real persons, events, or places is coincidental.